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Luis o Reynaldo

En piezas destrozadas siempre seré,

pero tú me hiciste entender el incompleto rompecabezas.

En piezas destrozadas siempre seré

y tú siempre serás parte de mi rompecabezas.

Los humanos tenemos nuestra propia historia

y tú como ángel formas parte de las buenas leyendas.

No sé nada de ti,

pero me hiciste ver ese algo en mí

que hacía falta para llenarme.

Nunca me contaste de ti,

solo vi tus alas y lo entendí.

No sé si soy una luz o sombra,

pero también me has descrito.

Siempre te he dicho gracias

y nunca dejaré de agradecértelo.

Me seguías

y creo que tus pasos

me hicieron encontrar mi camino.

Me escribías al leerme

y entendí lo que no estaba diciendo.

Habían apagado mi voz

y la pantalla brillaba,

encontré mis palabras

al tener la mirada pérdida en una hoja vacía,

me sentí como ella.

Yo necesitaba ayuda

y descubrí las espaldas de los supuestos amigos,

luego conocí tu mano desde el otro lado de la pantalla.

Estaba perdida,

ni sé lo que escribía,

pero de algún modo,

mis letras te gustaron

y las cartas nos llegaron.

Viste partes de mí

que yo ocultaba,

o tal vez otros ignoraban.

Te gustaba como me solía expresar,

pero leíste entre líneas

y acertaste mi enigma.

Mis fragmentos y textos

eran tan simples,

pero me hicieron el gran favor

de ser leídos por ti,

porque así encontré una motivación, el impulso a seguir.

Decías que mis escritos tenían

pedacitos de mí,

de mi alma,

de mi corazón,

eso valía tanto como palpar

la eternidad de mi ser.

Unos tristes ojos

viendo un papel vacío,

llenando la hoja

con pedazos de sentimientos,

con ninguna esperanza,

pero ahora los leo y me lleno de ilusión,

me complementan los sentimientos.

Decías que yo era valiente,

tú leías mi mente.

Me puedo llenar de palabras e ideas,

pero la falta de acciones, vacían mi vida.

Que alguien me notara increíble

era magnifico.

Dijiste que llegaría lejos,

solo quiero estar cerca de mí,

que mis latidos sigan encontrando el ritmo que necesitan

y mis pies sean capaces de caminar todo el camino para encontrar mi destino.

Demasiadas hojas están en la basura ya,

muchos tachones en el papel,

demasiadas arrugas en las hojas sueltas,

no me esfuerzo para escribir,

pero me dedico a expresarme.

Solo lo hacía para desahogarme,

era una necesidad,

ahora se convirtió en mi prioridad.

Le entregué mi alma

y corazón

a cada texto.

Siempre creíste en mí,

por eso confiaba en ti.

En ese tiempo todos mis escritos estaban guardados en un baúl

con miedo de ser descubierto,

pero tú encontraste la llave

y me descifraste

por cada palabra que usé para hablar,

por cada pensamiento que en mi mente estaba.

Me daba vergüenza que alguien me leyera,

porque iba a ser descubierta,

he vivido en una sombra,

pero me mostraste la luz.

Me hiciste perder ese gran miedo

y ya no me siento tan pequeña (insignificante),

y conseguí un sueño,

lo hago realidad cada despertar.

Contigo no fui aburrida

porque me permitías ser yo misma,

podía contarte sobre mi buen día o mala vida,

sobre mi gran tristeza o pequeña felicidad,

acerca de cuantas lágrimas derrame o cuantas sonrisas me dibuje,

sobre todo o nada,

y no lo ocultaba.

Me mostraste una forma de liberarme,

a través de la escritura,

que nos ha llevado a planos insospechados.

Luis,

la distancia era una muestra de la verdadera amistad,

y la ciudad era el mapa de la hipocresía.

Reynaldo,

para ti es suficiente un gracias,

pero para mí nada será demasiado para expresar lo cuan agradecida que estoy.

Decías que nada me debería de detener,

a veces me siento nada,

pero al ver con los ojos que me diste,

puedo verme como si fuese ese algo increíble,

esa pieza que necesitaba para completarme.

 

Yo solo escribo, mi historia y tu interpretación de la poesía pueden ser distintas, pero siéntete libre de compartirme tu interpretación, opinión, la frase que más te haya gustado o lo que quieras en los comentarios. Gracias por leerme.


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