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A la niña que fui

Hemos compartido los mejores años

y la peor etapa.

Tenemos los mismos oscuros recuerdos

y nos hemos apagado al mismo tiempo.


Tenemos las mismas cicatrices,

pero nuestras heridas son distintas,

no me duelen más,

pero te sigo llorando.

Hemos compartido los momentos brillantes,

cuando nuestra luz

era mejor que el brillo de las estrellas.

Ahora miro el cielo

esperando tener tu respuesta.

Hemos reído al mismo tiempo,

pero hoy no encuentro el chiste de esto.

Hemos sonreído por lo mismo,

pero mi alegría es distinta

y estoy tan distante de ti.

Jamás sabré el por que no me gustaban los abrazos,

pero tú sabes acerca de las puñaladas que recibí.

Tú sabes que mi carcajada es descontrolada

y al final del llanto encuentro más lágrimas.

Tú sabes sobre mis heridas

y el misterio detrás de mi sonrisa.

Tú me diste sueños

y yo te di pesadillas.

Nos arrebataron la realidad

que era para despertar

y cumplir con nuestros sueños

enfrentándonos a los miedos.

Cada día era una guerra,

en vez de encontrar una meta,

retrocedíamos los pasos

para llegar al principio,

pero tomábamos otro camino.

El camino que recorrimos

nos hizo perder el tesoro que jamás tuvimos.

Me distancié de todo

sin alejarme de nada.

Construí mi propio laberinto

y no recuerdo sus caminos.

Fui la arquitecta de mi propia destrucción

y el arreglarme solo dependía de mí.

Tú sabes el por que cometí esos errores,

era para enseñar a no cometerlos

y hacerlos aprender de mis daños.

Soy de esas personas que prefiere lastimarse

antes de herir a alguien.

Hay tantos vacíos,

que es tiempo de llenarlos.

Armaré mi rompecabezas

y les quitaré mis piezas,

porque son mías

y necesito de mí.

No soy una línea subrayada para resaltar,

mis palabras son silenciadas,

mis escritos son invisibles

si no soy importante o especial

para esos ojos.

No soy la esquina doblada

porque quizá no quieren volver a mí.

Soy una hoja suelta

que vuela de aquí para allá

hasta que cae,

pero nadie quiere levantar.

Tú y yo nunca hemos sabido bailar,

nuestros pies jamás han tenido un ritmo,

apenas sabemos caminar,

pero deberíamos de danzar

y alegrar el alma que nos une,

aunque nuestros pasos nos separen.

Deberíamos de tener una propia canción,

nuestra poesía ha conseguido ritmo,

pero nuestra voz jamás podrá cantar su letra.


Leemos nuestra poesía

y nos dejamos llevar por el sentimiento,

odiamos que escuchen a nuestro corazón hablar,

así que les susurramos, pero nos pueden escuchar.


Tengo un mapa y muchos puntos ahí están,

muchos viajes sin saber donde construiré mi hogar.

Tengo un mapa con muchos puntos,

más que todas las suturas de mis heridas.

A veces no sé quien soy,

me he convertido en lo que tú nunca fuiste,

soy lo que tú jamás imaginaste ser.

Pero lo somos

aunque ya no estés.

 

Yo solo escribo, mi historia y tu interpretación de la poesía pueden ser distintas, pero siéntete libre de compartirme tu interpretación, opinión, la frase que más te haya gustado o lo que quieras en los comentarios. Gracias por leerme.

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