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Dos rosas marchitas

Dos rosas marchitas,

¿cuánta vida podremos soportar?

los pétalos se contraen

como si el amor no se quisiera entregar.


Dos rosas marchitas

inclinándose a un punto muerto,

esperando un reencuentro,

¿podrás amarme mejor?


El florero se convirtió

en una especie de urna,

las dos rosas se tiñeron de cenizas

¿nuestro amor fue mustio?,

¿habitamos en un vacío

y eso nos mató?


A las dos rosas cenicientas

conviértalas en antorchas,

cada chispa se deshoja,

cada pétalo se vuelve una mariposa

y vuelven a un jardín floreciente,

¿ahí pertenecen?


Las espinas se hunden en nuestras palabras,

me vuelvo muda,

pero las raíces nunca se mudan

y enterramos nuestras almas

en un punto vivo,

siempre está en movimiento

como un latido marchito

que quiere reintegrarse a su jardín

para desintegrarse entre la pólvora y cenizas,

¿y qué pasó con el ardor

de nuestros corazones?,

ahora con nuestros latidos inmóviles

será más fácil retratarlo,

pero lo retraigo

para que no sepas cuánto te amé.


Te odio por la forma en la que elegiste amarme

y te amo más allá de haber cumplido mis votos,

¿aún recuerdas aquel diciembre de 1959?

teníamos distintos Dioses

y las mismas adoraciones,

si el sacrilegio está en todas las religiones,

¿realmente te arrepientes?


Dos rosas mustias,

no merecemos más,

¿cuánta vida podremos soportar?

encontraremos la forma de durar

entre dos rosas marchitas.

 

Hace tiempo ya le escribí a una rosa de mi habitación, pero tuve que volver a hacerlo, porque luego fueron dos y jamás la desheché (hubiera sido un desperdicio), y hace días coloqué la foto de la boda de mis abuelos y ahí puse el florero, tenía que escribirles sí o sí, pero es complicado hablar de ellos y de su matrimonio.


Y ya que hace unos días le robé a mi abuelo su colección de enciclopedias (porque no podía dejar que se desperdiciaran esos libros y en algún momento sé que los ocuparé, para algún poemario tal vez), no puedo hablar tan "mal" de él, por el momento, fuera de rinconpoemario claro que sigo haciendo comentarios innecesarios, pero honestos de él.


Ninguno de los dos sabía mucho cómo expresar lo que sentían, pero se querían, ojalá la vida hubiese resultado distinta, ella lo merecía. En este caso, no fueron circunstancias ni la vida, sino elecciones (porque no los llamaría errores y él tampoco).


A pesar de todo, tengo recuerdos agradables de ellos juntos, pero también era una niña y poco sabía. A ella le gustaba pasar tiempo en mi casa, él siempre venía de visita nomás para estar con ella y decía que aquí se veía diferente, más relajada y feliz.


Cuando jugábamos a la Loteria, yo le echaba carrilla a ella porque tenía al borracho (haciendo representación de él) , pero no el corazón, sabía a lo que me refería y ella jamás cambió de carta, hace poco yo elegí las cosas para mi carta de lotería, puse al borracho y al corazón enseguida, y me dio mucha suerte.


Hace un par de días que estaba reorganizando mi habitación, se me cayeron varios libros que robé de (papá) Tanito y alguno que cayó tumbó al florero, pero la foto de ellos quedó intacta, un amor muy inquebrantable, diría yo.


¡Vivan los novios!



El rinconcito poemario


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