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El camino recorrido

Empiezo cada libro con promesas,

creyendo que todo personaje seguirá

y que la tinta será eterna.


Empiezo cada libro con una ilusión,

pero en el transcurso se arrugan las páginas

o se manchan con la tinta que debía plasmar lo sentido,

pero solo crea una confusión de si merecía aquello.


Creo saber que sucederá,

cuando honestamente cada año sigo sin saber quien soy,

lo que no cambia es la pluma que sostengo,

lo que me hace mejor son las letras donde me expreso.


Mi cabello se ha aclarado,

pero mis ojos se han oscurecido.

Tengo luces rojizas en mí,

pero dejé de salir en el atardecer para ser.


Di un paso a mi sentir,

pero no me atreví a compartir ese camino.

Me he ido de vidas

y aún espero el día donde vengas.


Decidí dejar en paz a tu fantasma,

pero sigo adorando a tu alma.


¿Cuántas pestañas se han caído?

¿Cuántos deseos no se han cumplido?

Siento que he perdido todo

por no haberme arriesgado aquella vez.


Nunca me acerqué a alguien

si aquel no daba el primer paso.

Se volvió a romper mi corazón,

tuve que volverlo a unir, esta vez por mí.

No he aprendido lo que he querido aprender,

no soy quien quería ser,

pero estoy tratando de conocerme

para permitirse ser.


Mi estatura no ha aumentado,

pero perdí 7 kilos el año pasado

y el sabor de mi vida

por no poder controlarlo.

Mis huesos se muestran más

que cualquier otra parte de mi cuerpo.

Lloré por no poder controlar mi peso,

estuve perdiendo lo que gané,

la báscula se quedó en 40

y perdí una parte de mí allí.

En abril comencé episodios de vómitos matutinos,

pero aprendí a no llorar en cada uno de ellos,

morí cada mañana en mi baño tratando de tener el control de mí,

aún no encuentro el sentido, tal vez perdí mi camino.


Le grité a tu fantasma

y desde entonces morí.


No derramé ninguna lágrima en tu tumba,

pero seguí quemándome con tus velas

solo para sentir una parte de ti en mí.


Le grité a tu fantasma

que me dejara de atormentar,

desde entonces hubo sequía en mí.

He tomado las madrugadas para escribir,

igual es el mismo sueño,

me levanto a las 5:00 a.m.

pero sigo extrañando esos días donde podía contemplar el amanecer.

He perdido la chispa,

ya no salgo a la terraza a mirar las estrellas.

He cambiado mi forma de sentir y expresarme,

pero le seguía escribiendo al mismo amante.


Se ha secado mi tinta

dejándome herida sin saber qué decirme.


No salgo sin mandar mi ubicación en tiempo real,

es bueno sentirse bien en casa

ya que no puedo salir a la calle sin sentirme insegura.

Cada vez que veo un pájaro volar

una sonrisa se dibuja en mis labios,

te siento cerca de mí.


Cada vez que un pájaro canta

se emocionan mis latidos,

te puedo oír,

¿qué me quieres decir?


Perdí a la única persona en quien confiaba,

mis días son mas solitarios,

pero trato de sentirme bien conmigo misma

porque se lo que di y, sobretodo, quien fui.


He cambiado de hojas

para que mis poesías se sientan mejor,

pero siguen en el mismo libro.

Neymar se fue,

pero Bailey llegó,

daré todo de mí

para no tener arrepentimiento después.


La vida es buena,

solo que me da miedo vivirla de la mejor manera,

realmente quiero comenzar, quiero vivir,

aún hay polvo de estrellas

en este corazón empolvado,

prometo que todo lo que me tiene

no me hará cerrarme más.

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