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El próximo 24 y el recuerdo de esa fecha

Hoy vi una publicación en Tumblr que me hizo quedar tan helada y derramé cálidas lágrimas. Justamente hoy, un 24, faltando un mes para los cuatro años recordé la reacción cuando me avisaron que habías muerto, y ¡demonios! Maldije mi vida. Recuerdo todo el tiempo y hubiera deseado no haber vivido ningún momento. No lo borré, pero escribí más.

Recuerdo esa noche del 23 de agosto del 2012, me sentía mal sin saber por que, no sabía que era un “para que”, me dolía el pecho de una manera extraña, como golpes y eran para avisarme sobre mi sufrimiento, mi corazón gritaba que me quedaría sin voz, todo de mí me decía de ti, pero no sabía a lo que se refería, ni siquiera pensé que era algo acerca de tu vida. Recuerdo que dije “mañana algo va a pasar y mi vida cambiara… y no de una forma linda”. Incluso dije que entre las 3-6 p.m. Esa noche no pude dormir, me sentía terrible, todo me lo dije y yo no escuchaba.

Recuerdo el 24, fue un viernes y era la primer semana escolar, de las 7 a.m. a las 12:45 todo era normal, pero me sentía fatal, fue la misma rutina, pero para irme a casa, al bajarme del camión llegué a comprar bollitos, porque mamá y yo teníamos antojo desde hace tiempo y quería compartir un momento con ella. Entonces, lo compré y me retiré de Pastelandia, seguí el camino a casa que eran solamente dos cuadras y media para llegar, todo era normal que creí estar alucinando. Mi mamá se sentó a mi lado y hablamos, me apuró para que terminara de comer, pero de todas maneras comimos el bollito de chocolate. Mi madre se iba a ir a visitarte, como todos los días de esa trágica vida, pero aún tenía tiempo para volverse a bañar e irse, pero le llegó una llamada telefónica de urgencia, así que se fue a la Loma con demasiada prisa, tal como agarró su celular y lo colgó, se fue para allá. Pero antes de salir, vi su mirada, perdida, rota, con lágrimas, hecha un desastre, salió sin importarle quién la viera llorar. El camino de aquí a allá en camión es de 30 minutos, era demasiado tiempo para la velocidad que tenía en llegar y estar, no se podía desperdiciar ningún instante, porque no somos eternos.

Recuerdo que subí a mi habitación y me tiré en la cama y me dormí, porque me sentía terrible, mi cabeza dolía pero no pensaba en nada, pero sentía todo tipo de tristeza y quería evitar el sentimiento. Al despertar eran las 8 de la noche, jamás había dormido tanto y en esa época yo no dormía en las tardes. Revisé mi celular que estaba al lado, en el cajón, tenía 11 llamadas perdidas: 9 de mi padre y 2 de un amigo, también tenía mensajes pero no le di importancia, en parte se me hacía raro que mi amigo me hubiese llamado, pero la otra parte me vaciaba, mi padre no es de los que suele llamar al teléfono, y menos tantas veces. Bajé de lo más normal, pero me sentía mal. No quería pensar en nada, así que no le daba la importancia. Mi hermano estaba en la computadora o en la televisión, no recuerdo bien, en eso mi papá llega a la casa, algo molesto porque no le contesté las llamadas, así que le dije que estaba dormida porque la semana había sido muy cansada, me preguntó que si lo iba a acompañar a ir por mamá, eso sonó tan normal que no dudé en aceptar, casi siempre yo también iba por mamá. Me dijo que se iba a ir a bañar y que al terminar de arreglarse nos íbamos. También me preguntó que si así iba a ir, mi ropa estaba normal así que no me iba a cambiar. Mi padre se veía raro, llevaba más prisa de lo normal, sus ojos no eran los de siempre…

Cuando él estaba en el baño bañándose, sonó su celular, era una llamada de mamá, le grité avisándole que le hablaba y me dijo que contestara. Contesté la llamada, ¡y maldición! Mamá sonaba distinta, no era su voz, había estado llorando demasiado y apenas podía hablar. Me dijo que a entre las 9-9:30 iban a velarla, que le lleváramos ropa a la loma para cambiarse, casi aviento el celular, el piso tembló y mi mundo se derrumbó. Colgué la llamada y casi sentía que me ahorcaban.

Bajé y volteé al espejo, ese no era mi reflejo. Me veía peor que antes y ahora, era un fantasma porque en esto me convirtió mi ángel.

En el camino iba con mis audífonos, escuchando cualquier canción que me permitiera ignorar mis pensamientos, el carro permanecía en silencio, pero quería gritar y llorar. En cuanto llegamos, me bajé del carro y vi a mi madre, fui rápido hacia a ella y se aferró a mí. Mi tía y todos se estaban arreglando para el desastre de nuestras vidas.

Te busqué con la mirada y vi que todo era diferente, desde el suelo hasta al cielo.

Recuerdo el funeral, los grandes ramos con todos los apellidos. Recuerdo que no quise ver tu cuerpo. Recuerdo como mamá estaba pálida por la tristeza y roja por las lágrimas. Recuerdo a todos llorar. Yo me quedaba quieta. No podía sentir nada, solo un vacío que me consumía viva pero yo también estaba muerta.

Escuchaba las palabras de consolación, y ¡maldición!, nada en casi cuatro años me han hecho sentir bien respecto a eso.

Eras demasiado querida y siempre serás mi amor más real, porque tú y mamá han sido lo mejor.

Recuerdo que al llegar al panteón, fue la despedida, abrieron la caja para verte por ultiman vez, ¡te vi pero no eras tú, si tu cuerpo pero no podía aceptarlo! Y lloré, encontré mis lágrimas y perdí mi alma. Joder, que si lloré, fue el peor llanto de mi vida. Recuerdo cuando te enterraban, aventé una rosa y besé un pétalo, pero quería besar tu mejilla, quería aventarme a tus brazos y que me salvaras de la caída.

 

Yo solo escribo, mi historia y tu interpretación de la poesía pueden ser distintas, pero siéntete libre de compartirme tu interpretación, opinión, la frase que más te haya gustado o lo que quieras en los comentarios. Gracias por leerme.


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