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Empieza con Pizarnik y termina conmigo (esto no es una poesía)

Hace dos meses conocí a la maravillosa Pizarnik y me enamoré mucho de su poesía y expresión, recuerdo el después leer su diario, estar tratando de dormir y pensar en sus líneas mientras cerraba los ojos como cuando estás viendo la imagen de tu amante (llamaremos así a la persona con la cual sientes algo) y llamas a eso “amor”, el pensar y recordar a alguien mientras empiezas a soñar antes de dormir. Tenía unas ganas tremendas de encender las luces y volver a sus libros, pero en ese tiempo, tenía que madrugar así que fui prudente, aunque igual no dormir es un hábito y lo desperdicio sumergiéndome en la nada, si ando con bajones, me hundo en el vacío.

El sentirme identificada con Pizarnik fue algo que no podía negar, la desesperanza, incluso soledad en la cual me he ido adentrando. Claramente en algunas cosas difiero. En alguna poesía dije que, como poeta, tenía dos opciones: volverme loca como Dickinson o suicidarme como Pizarnik (y Alfonsina Storni, pero en ese entonces no la había leído), pero le he estado exigiendo a mi persona el tomar otro camino y seguir escribiendo, no sé en qué camino, pero acá ando. Actualmente estoy en el lema de lo que pase de mi vida está bien y si no pasa nada, también y si viene la muerte, que suerte. Hace un mes y algo, el carro en donde estaba lo chocaron por mi lado aunque solo rayaron esa puerta, el golpe (se fue deslizando) estuvo por el lado del copiloto el cual no existía nadie ahí, afortunadamente, luego se golpeó bastante la parte delantera del carro y vi como algo que se rompió por el impacto, voló, luego cuando salí del carro me di cuenta del buen golpe que fue, que sí, fue un choque, no pasó a más, pero por la velocidad del otro, definitivamente había bastantes posibilidades, no vi mi vida pasar, acababa de tener uno de los mejores momentos de mi vida (un concierto de una de mis bandas favoritas), pero si me quedé en un estado de shock y gracias a eso, he olvidado la mayor parte del concierto (me burlé bastante de mi “suerte” porque esperé mucho para verlos y escucharlos en vivo). ¿Por qué expreso eso? Porque recuerdo decirle a Dios “nomás putazos emocionales me mandas, pero no me quieres dar más para recibirme allá”. Incluso creo que más o menos en esos meses, no recuerdo si aún mis 22 o ya 23, tuve un sueño donde no describiré el escenario, pero era muy bonito, se veía una ciudad que no sé cuál es (ficticia, claramente) y yo estaba en la cima, con bonito panorama, era un jardín y me reservaré a la imaginación la escenografía porque el chiste es que, por alguna extraña razón la muerte venía por mí y yo estaba algo preocupada por la razón de no poder despedirme de alguien, sabiendo que no le dije lo que quise decirle en la vida, pero de todas maneras, aceptaba mi destino, valientemente y gustosamente, por alguna extraña razón la muerte venía en forma de ave y me vio y huyo, NO ME QUISO LLEVAR LA HIJA DE …, luego creo que desperté, solo sé que me quedé como: ah bueno, chingo a mi madre. Recordé algo de la vida real, una historia bastante personal y dije “otra vez la Merce”.


A lo que iba con Pizarnik es que, me da miedo convertirme en ella y no hablo de su versión como poeta, pero últimamente no hago más que llenar mi librero, escribir péndulo (por eso escribí la última poesía, por escribir mucho esa palabra y saber que jamás la he utilizado en ninguna poesía, lamento acabar con el romanticismo) por una librería (pendulo.com recomiendo), he estado leyendo y escribiendo bastante, aunque no quiero perder el contacto con la realidad o vida social, pero desde hace un tiempecito para acá, mis ganas de la interacción social es más escasa. Me he convertido en eso que temo y deseo, una maquina de escribir y lectora. Es bonito vivir a través de la poesía, sí, pero sé que debe haber más, pero últimamente mis inseguridades no me dan para más. Y no sé hasta que punto puedo hablar al respecto. Según yo, los últimos dos meses me han servido para sanar cierto desastre, pero también sé que me he estado cerrando bastante en mí y eso solo es por el puto terror de salir de mí. Últimamente he sido más ausencia en las vidas que presencia. No le veo sentido a interactuar con alguien, pero también me digo que no debo castigarme por las heridas que aún sangran. Y me refiero nada más al aspecto de tener o mantener amistades, del otro aspecto, sentimental hay menos de que hablar, lo digo con orgullo “soy Jo March”, el sentirme identificada con ella (lo digo por la película, aún no leo el libro) es toda mi puta personalidad, a excepción de algo, se lo dije hace poco a una amiga y hablamos sobre lo real que es ese personaje. Ella me habló sobre la necesidad de tener a alguien y yo no sé qué mierda le dije, luego bromeando le dije “¿dónde demonios está mi Frederich?” (amo a Laurie, pero acepto que no debían estar juntos) y si vamos a personajes ficticios, quiero un Ben de la serie de Dickinson, la relación, muy efímera, pero bonita que tenía con Emily lo es todo, el como la hacía sentir, tan libre y tan ella, no esperen menos. Que no sobre relación, pero si puedo decir, el ultimo wey que me gustó me hizo sentir que no había un error en ser yo (misma) y a veces pienso en ese sentir o creer, no por él, sino por mí, porque en algún momento creí que estaba bien ser yo o lo que había en mí, ¿debo decir que la mayor parte de mi vida me he sentido tan insuficiente? ¿debo hablar del putazo emocional que me dio quien era mi mejor amiga y las ganas de llorar cuando pienso en todo lo dicho y sobrepensado? Pero al menos lo dije, expresé la mierda y luego dije adiós, que orgullo y que terror. En caso que ella me lea, ojalá no se lo sienta personal, hay un cariño, el mismo que me hizo partir para que no nos partiéramos. Y si alguien la conoce, no le diga nada al respecto, que hablar de mis inseguridades es mi secreto y es un cuento que ya acabó, pero la poesía sirve para esto y esto es todo menos una poesía.


Justamente ayer me puse a (sobre)pensar porque no podía dormir y terminé llorando, ¿cuándo sentirme insuficiente se volvió mi fuerte?

Hace unas semanas me dieron unas ganas tremendas de escribir un diario, claramente influenciada por Pizarnik y ahorita por Kafka, además que siento que debo hablar conmigo misma, algo que he notado de un tiempo para acá es mis problemas de memoria y es por dos razones: lo del día a día no lo escribo ni digo, porque no es interesante, pero algunas cosas merecen ser retratadas, como si las palabras dieran más vida o mantuvieran con vida aquello sucedido, por más tonto que haya sido. Cada vez me reservo más y aunque ahorita tengo todo bajo control, me da pavor el no poder salir no de la soledad sino del vacío, del puto abismo. Escribí el primer día del diario, luego me dije “sabes que no vas a continuarlo” y ¡TARÁN!, dicho y hecho. Aún estoy pensando en retomarlo o dejarlo. Creo que me hace falta, si no, no estaría expresando todo esto que sé debería estar en mi diario. Pero también temo nomás querer escribir en diario y dejar la poesía a un lado o querer escribir poesías sobre lo que está en el diario, que se supone que debe ser más privado, que conociéndome no escribiría nada serio.


Si esto fuera un diario diría que fui a un sushi con amigos de la universidad (que hice el mero día de la graduación) y pedí dedos de queso, si me gusta el sushi, lo he probado dos veces en mi vida, pero no me apetecía. También diría que el mundo es muy pequeño, ojalá se pudiera ir rápido a Escocia. ¿Qué más de hoy puedo decir? Mis amigos están organizando una reunión en mi casa, otras amistades, mismas costumbres y está bien solo si Bailey nos aguanta, pero como estará su adorado Manuel, sí, desde que lo conoció, hace poquitos meses, ella se transformó, no me quejaré, me sirvió para que se hiciera cariñosa, ya no es la perra mamona que yo crié (orgullosamente). Hoy también fui a un café con esas amistades, no nos acompañó Manuel, Paola ni su acompañante, últimamente prefiero el frappé de Moka en vez de Caramelo, mientras lo bebía tranquilamente Sandra me preguntó si me sentía cómoda con ellas (me adoptaron, toy chiquita) y creo que hice una mirada rara, pero le respondí que sí, de otra forma, no saldría con ellas. Les agradecí por tomarme en cuenta e incluirme. Me la pasé bien, pero mi mejor momento del día fue recibir los sellos que ayer mandé a hacer, ya sellé todos los poemarios que tengo, ¿me machuqué? Por supuesto que sí. Ah, hoy después de llegar del café, eran antes de las 9, paseé a Bailey, todavía no me terminaba el café así que me acompañó a beberlo, luego hizo popo, recogerlo no fue tan bonito esta vez. También me lastimé el brazo porque la hija de su perra madre se le puso al tú por tú a un perro mucho más grande que ella, él se aceleró, sus dueñas dijeron que no atacaba, pero Bailey es muy salsa y miedosa, así que tomé otra calle y entre esas vueltas y escapar, terminé dándome un buen golpe, ¿le valió madre? Por supuesto, yo soy exclusivamente su pendeja, no sé quién puede ser más perra.


Hoy tuve un sueño raro, quiero culpar a Marvel y su aspecto del multiverso, que no diré que lo que soñé, lo viví en otro universo, no, pero sí. No sé cómo sucedió, pero en mi sueño estaba ocurriendo un desastre que tuvieron que resguardar a las personas, yo iba con alguien (aunque jamás lo vi) y estaba buscándolo con bastante preocupación por lo que estaba sucediendo en las afueras (que no sé que era), así que le llamé por teléfono y contestó muy campante, dijo que estaba en tal lugar, lo cual era imposible porque no había podido escapar (Ana, era un puto sueño, todo es posible, recuerda que soñaste que eras mejor amiga de Saoirse Ronan, ojalá) y entre esa conversación me di cuenta que si estaba hablando con la persona, pero no era la de mi plano/universo (dentro del sueño, por supuesto), así que no tengo ni idea cómo me conecté al otro universo para hablar con ese alguien. Creo que el siguiente sueño también tenía una trama relacionada, pero desperté desconcertada, entonces esa persona que localicé, pero realmente no localicé ¿estaba vivo en el plano de mi sueño? ¿qué sucedió y por qué respondió su otro yo? Necesitaba respuestas e intenté volver a dormir, no funcionó. Sé que no ando al cien porque ayer podría casi jurar que vi un fantasma y jamás me había sucedido y quiero creer que no existen, estoy consciente que tal vez era el cansancio que deliró, no temí, me mantuve tranquila, tomé mis cosas y huí, más valía prevenir aun cuando no corría ningún peligro. Puedo asegurar haber visto algo, sí, eso no quiere decir que vi algo realmente.


Por otro lado, hace unas semanas hablando con Aldair me dijo que yo no le comento nada de mi vida y no puedo decir que es porque no me ponga atención, haberle dado la razón fue recibir mi propio putazo, peor de los que él me daba cuando jugábamos lucha libre (y eso es decir bastante). Hace un tiempo para acá se volvió unido a mí y debo reconocer que a veces mientras pasamos tiempo, él pone su mejor actitud y me habla con entusiasmo sobre cualquier cosa y le he respondido sin ganas, luego me siento culpable, pero ahorita no siento que tenga nada que ofrecer, tiempo tengo, ganas no. y el quererlo es de lo que más he hecho en mi vida y de él no podemos decir que yo me he privado para expresar mi sentir, mi cariño y aprecio. Otras veces tengo la mejor actitud para él y él no me reclama nada, sin hablar al respecto, entiende, que como todos, tenemos días buenos y malos. Puedo decir que sabe bastante de mí, digo, hago muchos chistes sobre mi vida y se los cuento con gusto y cuando salimos a Caffenio, terminamos hablando de la mierda familiar y aspectos de la vida.

Blablabla… tengo que tomarme tiempo para leerme, corregir unas cuantas palabras mal escritas, el finalmente imprimir mis poemarios (TODOS), que al menos ya investigué a donde mandarlos y guardo bastante ilusión en eso. Tengo que tomarme tiempo para escribir toda la poesía pendiente. Tengo que tomarme tiempo para leer poemarios y ahorrar para volver a comprar poemarios (agradecida con las quincenas, aunque ahorita ya no trabajo o lo que sea que hacía desde los últimos 9 meses, pero igual mi mamá me da dinero cada quincena). Tengo que mejorar mi redacción, pero si la pienso mucho, no escribo nada. Tengo que tomarme tiempo para sanar un poco y vivir otro poco. Que la poesía me sana y salva, sí, siempre he dicho que si no hubiese escrito poesía (llegó en mi momento más oscuro) si me hubiese suicidado. Mi lugar seguro es la poesía, sí, no creo que haya un mejor lugar (y si lo hay, debo sentirme en libertad de expresarme, no especialmente poéticamente, SER y sentirme bien al respecto, universo paralelo).

Tengo que tomarme el tiempo para mucho y luego para desperdiciarlo. Tengo que estar más presente, incluso para mí. Tengo que, tengo, no, nada tengo.

No sé cuál es mi rumbo como persona que escribe poesías, muy posiblemente nomás escribirla y está bien. Me preocupa más el rumbo de mi vida, sigo sin saber si ejerceré lo que estudié y lo digo desde el punto que no sé si quiero hacerlo. Estar detenida en este tema no me causa conflicto y es un problema menos sabiendo que si debo preocuparme, luego, luego, no, no hay tiempo.


En mi cumpleaños alguien me dijo que debo tomar lo mejor que las personas me ofrecen o hacen sentir, el problema es que soy bastante pesimista. Entiendo su punto, sí, pero si lo relacionado con lo primero dicho, Pizarnik, me entregaré a la poesía como ella, pero también soltaré la pluma (aunque me tatué una) para respirar. No quiero llegar a obsesionarme con solo escribir. Algo que me sorprendió de ella respecto a esto es que se molestaba porque salía mucho con alguien y sentía que le quitaba mucho tiempo, dijo que desde que la conoció, había reducido mucho su productividad poética y lectora, cuando creo que alguien si le estaba dando vida, pero se sabe que la vida de un poeta es solitaria (llena de letras, si eso consuela) y si tiene a alguien, se convierte en alguien pendejo que no sabe expresarse (o no tiene a nadie por no poder expresárselo a ese alguien, así como dijo Michael en tick, tick… boom “por qué no puede ser un artista y decirle que la ama", por mí parte, no sé cómo expresar mi sentir y por lo mismo comencé a escribir, necesitaba desahogarme, hice un mar con poesías y aún no sé nadar, solo naufragar y no es queja. Así como dijo mi querido y amado Jonathan Larson, no poeta, pero si mi Dios, “el arte se trata del amor, el amor que nunca tuvimos de niños, el amor que no puedes entregar como adulto, el amor que solo le puedes brindar a tu trabajo”. Puedo decir que en mi buena recaída emocional de noviembre, algo que me ayudó bastante fue a finales y fue nada más que nada menos que ver Tick, Tick… Boom. La inspiración en la vida que he encontrado en Jon es impresionante, además si hablamos de Andrew Garfield y como se entregó en ese papel y ser, Dios mío, solo basta con escuchar cualquiera de sus canciones para que mi estado de ánimo mejore, incluso en el peor día. No sé si debo decir esto, hace poco participé en otro concurso de poesía y el seudónimo que puse fue: Jo Marson, a mí solo me interesa Jo March y Jonathan Larson, no me quejo, malditos ídolos, en diferentes aspectos, los amo y yo no amo.


No sé qué mierda dije entre estas líneas, pero de que me expresé, lo hice. Es bastante tarde y bastante temprano para comenzar mi puto diario, lo haré luego, luego, luego hasta preguntarme "¿ya para qué?" realmente no hay nada importante que decir por ahora y tampoco me importa, al menos me servirá para conocerme, redescubrirme o permitirme ser, qué sé yo, ¿quién soy yo?



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