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Flor eterna

Vuelvo a tu jardín

esperando verte regando tus plantitas

o apreciando tu edén,

pero ya no estás en él.


Te busqué en cada rincón

y me encontré conmigo misma llorando,

quiero que sepas que

si mi marea crece solo es para encontrar a tu costa,

sin embargo nunca llego a ella.


¿Qué fue lo que arruinó a tu jardín:

la helada o la sequía?

cuelgo entre tus ramas

solo para caer como otra hoja.


Me enseñaste a guardar siempre un hilo

porque uno no sabe cuando lo puede llegar a necesitar,

sin ti tuve que aprender a caminar sobre una cuerda floja,

¿a dónde fue mi red de seguridad?

al menos ya no tiemblo al caer.


No importa que tan alto vaya,

jamás he vuelto a ver tu cima.

Mis engranajes no han vuelto encajar en mis relojes,

el tiempo ha transcurrido tan diferente,

ya te solté, lo sé,

y de todo pulmón te agradezco

que hayas dejado tu aroma por acá

para que el respirar pueda valer la pena.


Otra vez es julio,

este mes siempre me llena de nostalgia,

estoy volviendo a sentir mis vacíos,

solo quiero volver a recorrer tus pasillos,

todo se ha vuelto un laberinto

y ojalá supiera qué camino debería tomar,

estoy cayendo en este abismal.


De todo corazón

te agradezco por tu amor,

por dejarme tu matiz al partir,

¿cómo no ver una luz

si tu recuerdo enciende a mi corazón?

te mantengo a salvo entre mi oscuridad

y sostienes mi mano en mi más grande y desolada soledad.


Pienso en los cafés que no bebimos,

pienso en el tiempo que no tuvimos,

y cuando los recuerdos empiezan a fallar

el corazón empieza a hablar: el amor fue real.

Nada me quemó como el verano del 2012,

aquel 11 de julio llovió tanto

haciendo una escena tan dramática y trágica,

Nitin corrió para abrazarte antes que subieras al auto,

¿por qué todo parecía una jodida despedida?

Recuerdo los relámpagos,

el cielo ya se estaba abriendo para ti,

al día siguiente aceptaste tu destino,

no sé si yo tenía inocencia o esperanza

creyendo que podrías sanar,

desde hace años la fe huyó de mí,

yo no la hacía crecer

y no sé quién primero de creer en quién.


El pasillo de tu casa siempre me ponía la piel de gallina,

cada paso se daba con temor,

cerraba los ojos mientras tomaba aire

y me volvía tan valiente ante la posibilidad paranormal,

¿ahora con qué seguridad podría andar

sabiendo que no te podré encontrar?


Hay un reloj viejo en tu sala,

jamás lo vi funcionar

y no me quejaba,

porque tú también sabías el tiempo parar.

Hay un nuevo integrante en la familia,

nació hace un mes y aún no tiene nombre,

tu familia ha crecido,

pero se ha empequeñecido,

te sentirías tan decepcionada

y por mi parte, aunque has sido el amor más grande de mi vida,

nunca ha estado en mis planes hacerte sentir orgullosa,

aunque no pudiste planear tanto para mí

y será mejor que rompas la imagen que alguna vez me quisiste proyectar,

la vida no me trató así

y de nada me servirá negar que también la he cagado,

esta vez no culparé al abandono,

jamás me he preguntado qué hubiera pasado si no hubiera pasado,

no diré que es el destino,

lo que sucede es que soy una imbécil

con tremendas ganas de serlo

e inmensamente perdida, eso es todo lo que he sido,

por más que lo intento, no puedo cambiar lo que soy,

aún no.


En mis planes jamás estuvo hacerte sentir orgullosa,

pero he estado sanando

y creo que es todo lo que alguna vez te hubiera gustado.


Viste una luz en mi corazón apagado,

tal vez en aquella época era así,

aunque siempre estuvo roto y con fugas,

así que apago todas las luces y huyo antes que llegue a explotar,

lamento sentir así,

lamento querer así,

lamento no saber cómo amar,

no es al dolor a lo que le tengo miedo,

dolor es lo que siempre he tenido.

Creo que desde que no estás, ha pasado tanto,

ojalá hubieras estado,

no importa en qué situación me esté refiriendo.


He aprendido a andar en los tablones rotes

como si fueran trampolines,

la piscina está tan vacía que ni siquiera se ha construido

y caigo a un abismo para sentir que algo me sostiene de mi caída,

solo es el fondo.

Tu ausencia es a la única que abrazo,

sé que si te hablo, no me responderás

y aun así, encuentro tan delicado tu silencio,

no sé por qué me da un significado.


Ha pasado tanto tiempo

y el futuro me sigue pareciendo aterrador,

aunque un poco menos que ayer.

Sigo sin tener respuestas,

al menos ya sé cómo vivir sin ti,

puedo reír, sonreír, ser feliz y sentir,

pero últimamente he encontrado tantos fallos en mí

que no sé si mañana estaré bien.

Hay algo que debo aceptar,

no me preocupa esta soledad que yo misma he elegido y querido,

pero temo un día querer salir de ella

y estar en lo más profundos de sus adentros,

tan atrapada como en la tumba donde estás enterrada,

al menos aún existe tu alma, ¿no?

voy a elegir creer aunque no sé si pueda ser.


Rumpelstinski dice que la magia tiene un precio,

yo no le he pedido ningún deseo

y aun así sé sobre el precio de mis consecuencias,

solo confío en mi potencial para joder las cosas,

en otros caso espero que se arruinen solas,

también es mi culpa el no intentar arreglarlo, lo sé,

¿para qué me diste paciencia y no resistencia?

a ver, dime por qué.

Tu mecedora se sigue moviendo

y yo no me atrevo a sentarme en los columpios de tu casa,

todo ha cambiado,

no diré que he crecido,

solo que sin ti el frenesí se trata de sobrevivir.

No me subo a aquel viejo columpio

porque no quiero ir de adelante a atrás

sabiendo que sigo en el mismo lugar,

pero cuando se trata de voltear al pasado soy muy buena,

¡qué tragedia!


Hace dos semanas vi una película

y las ganas de llorar eran tremendas,

no solté ninguna lágrima,

no me siento orgullosa por haberme sentido identificada

ni por negarle a mis lágrimas el poder de reflejarse en mi debilidad,

¡puto dolor, ya lo había superado!


Siento que si te muestro esa pieza de mi corazón

te destrozaría,

pero tú te rendiste antes que yo,

tú querías que te soltáramos la mano

y yo lo hice, así sin más,

te dejé ir antes de morir,

¿yo te maté?

¿realmente estás en paz?

¿existe la paz?

¿me sabrás perdonar?


Tenía miedo de perderte

y te dejé ir,

¿por qué demonios hacemos eso?

¿estás en el cielo?

¿crees que pueda encontrar mi lugar aquí?

yo no lo creo y por eso siempre he querido morir.

Tengo miedo de construir un hogar

y luego demolerlo o que lo embarguen o me exilien,

sin duda algo será,

¿cómo se va a arruinar?

¡Oh no, no otra vez! no puedo más.


Traté de deshojar la flor eterna

y solo detuve a la primavera,

¿qué fue lo que arruinó a mi jardín:

mi helada o mi sequía?

duelgo entre las ramas

solo para caer como otra hoja.

Vuelvo a tu jardín

tratado de sentir,

solo hay tierra

así que volteo a ver a las estrellas,

de seguro estás brillando en alguna de ellas.



 

Antier leí a Edna St. Vicent Millay y me maravillé de su nivel de poeta, disfruté y me enamoré de su poesía. Al leer INTERIM me fue algo inexplicable, solo pude pensar en la Merce. La poesía de Edna va mas para cuando acabas de perder a la persona, agradezco el tiempo sanado porque sentí las letras como un abrazo, más que un golpazo.


Dejaré algunas líneas de su divina poesía:


¡Hoy! ¿Viste alguna flor a medio abrir
que dejaste para mañana? -Amor mío,
cuántas cosas se marchitaron-, ¡y ya no volviste más!
Ese día llenaste este círculo de mis brazos
que ahora está vacío. (¡Qué vacía mi vida!)

¡Mira, deja que lo escriba! ¡Quiero ver
cómo queda algo así en el papel!
«Te tenía y ya no te tengo.»

¡Tú eras mi canción! ¡Qué desafine ahora el grito!
¡Tú eras mi flor! ¡Que las malas hierbas cubran el mundo!
Porque no plantaré nada sobre tu tumba.

No sé dónde estás, no sé
si el cielo te atrapó o la tierra transmutará,
cuerpo y alma, toda tú en tierra otra vez.

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