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Hay una lluvia de estrellas que trata de dispararnos

Le doy la vuelta a mi corazón,

pero las palpitaciones anteriores se marcaron en él

como si hubieran estado en una hoja de papel,

están en ambos lados

y no tengo prisa para volver a sentir,

encontraré el ritmo propio,

amor lejano, y, quizá, ajeno,

no quiero saberlo.

Tomaste lo que no te di

y aun así me quedé con tanto

convertido en un vacío,

preparé mi mejor salto

y fue un temblor lo que me arruinó,

caer del trampolín no fue el fin.


Me alejo hasta encontrarte en un sueño

y te digo “la vida es un pasar de nubes

de cosas que ignoramos y deseamos”,

y tú respondes “las estrellas me están envolviendo para tu cielo,

pero hay una lluvia de estrellas que trata de dispararnos”

y despierto.


Le doy la vuelta a mi corazón,

pero las palpitaciones anteriores se marcaron en él

como si hubieran estado en una hoja de papel,

puedo seguir usándolo para escribir,

solo que no deseaba que fueras una musa y ya,

es lo que existirá,

la poesía es lo único que todos sabrán,

no te la voy a recitar ni te diré qué traté de decir,

porque solo eres una musa y ya,

mientras yo soy la patética y poeta,

y ¿no son los poetas los que se arrodillan ante sus musas?

Voy a adorarte en un santuario

hasta descubrir que lo divino se esconde en todos lados,

porque la inspiración está en mí,

tal vez un Pitangus Sulphuratus te lo sabrá decir.


Le doy la vuelta a mi corazón,

pero las palpitaciones anteriores se marcaron en él

como si hubieran estado en una hoja de papel,

puedo seguir usándolo para escribir

sobre una memoria evaporizada

que no deja de quemar,

amor de cera, ¿ves mis lágrimas en la vela?

Que Dios lo apague y lo convierta en una luciérnaga

para que los bosques más oscuros no sean temidos.

 

¿Voy a estar mencionando los Pitangus Sulphuratus nomás porque son mis pájaros favoritos? SÍ, son realmente bonitos y encantadores.


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