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La casa de mis abuelos

Cuando me raspaba las rodillas, reía.

cuando sangraba, sonreía.

El dolor era tan efímero

y tan poco, que todo estaba bien.

La familia era unida

y los problemas aunque afectaran

no nos separaban.

Mi abuela siempre nos recibía con los mejores abrazos

y mi abuelo siempre nos compartía sus buenas historias.

Ella era la fortaleza del alma

y él nos mantenía fuertes con sus palabras.

Siempre disfruté el momento,

amé cada sentimiento.

El cielo se veía más perfecto,

las estrellas brillan más,

la luna era más hermosa,

las nubes tenían mejores formas,

ese lugar me arreglaba,

un lugar de dos brazos,

tener un hogar siendo sus abrazos.

Esos ojos tan pequeños

que me hicieron ver el mundo

y sentirme afortunada.

Esos ojos miniatura

que me hicieron tener la mejor visión.

Hace poco sentí que la vida me daba la segunda oportunidad,

pero solo fue una experiencia más,

la última en el capítulo.

Me sentía en la cima del mundo

porque ese lugar, era mi paraíso,

incluso después de mi abuela,

nadie me iba a quitar los recuerdos de ella.

Volví a recuperar algo que tuve a mis 13 años,

solo para sentir como encajaba en mí

y me rompía más porque el material no estaba hecho para durar.

Sentí el corazón más bonito por mi abuela,

tuve el mejor amor porque ella me amaba.

Amé a mi familia porque ella la construyó,

me enamoré de la casa porque allí nos manteníamos unidos.

 

Yo solo escribo, mi historia y tu interpretación de la poesía pueden ser distintas, pero siéntete libre de compartirme tu interpretación, opinión, la frase que más te haya gustado o lo que quieras en los comentarios. Gracias por leerme.

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