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La despedida que no tuvimos

Pienso en la despedida que no tuvimos

y sé que mis palabras no hubieran cambiado la historia.

¿Debí sostener tu mano mientras te dejaba ir?

si te hubiese dicho todo el amor que había en mi corazón

¿tu último latido habría latido distinto

o el cielo se hubiera abierto con más brillo?


Pienso en la despedida que no tuvimos,

¿no te expresé mi amor de otras maneras?

tú sabías lo que para mí significabas,

perdón, sé que con eso no basta.


Pienso en la despedida que no tuvimos,

sabía que el final se acercaba

y todavía había mucho para dar,

solo sostuve una carta vacía

y besé el sobre para sellarlo,

hace tiempo te dejé ir

y nunca me despedí de ti.


Resuenan las palabras que jamás te dije

y es bastante tarde ya,

¿debo gritar o sollozar?

no quiero aceptar que merezco tu silencio,

todavía me rompe el haber olvidado tu voz,

perdón.


Necesitaba más tiempo para pensar y procesar,

necesitaba fuerzas para poderlo afrontar,

necesitaba todo de mí para dejarte ir.


No me sé expresar,

es un chiste escribir poesía

y sé que es jodido pensar que nada de lo que haga servirá

(así que me quedo callada),

hay una gran inseguridad que lo explica

aunque contigo mis inseguridades me dejaban en paz,

ahora no puedo evitar la guerra.


Pienso en la despedida que no tuvimos,

no, no hubiese calmado a la tormenta

y tampoco hubiese sido un faro para guiarte.


Pienso en la despedida que no tuvimos

y puedo verme allí en tu habitación

sentada en tu cama vacía,

¿es muy tarde para hablar?

déjame abrir mi corazón,

en el cual siempre estuviste adentro.


Jamás he odiado tanto

guardarme todo en mí

hasta en este puto momento,

ahora sé que me necesitabas oír

y yo necesitaba decirte lo que significabas para mí:

necesitaba expresar que tu alma hizo valer mi vida,

necesitaba decirte todo lo que había en mí,

este existir solo ha sido para llegar a ti.


Pienso en la despedida que no tuvimos,

pero a este amor ni la muerte se lo llevará,

jamás hizo falta un adiós,

no.

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