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La dinastía de la decadencia

Estoy cansada de ser la reina católica

que habla con un Dios sordo,

me he quedado sin voz

y aún no se acaban mis plegarias.


Dios mío, me has dado todo

y no puedo con nada,

dame fuerzas

que me aferro a una esperanza

y el entrelazamiento de mis dedos

ha estado destrozado mis manos

con los rezos.


Esta soledad que me habita

me exila de mi propio reinado.

Desde pequeña mi cuerpo

ha sido un objeto

para ser desposada,

ahora mi alma está esposada

e Inglaterra viene por mi cabeza,

¿cuándo seré solamente una humana?

esta corona arruinó mi vida,

cuando apenas tenía 6 días de nacida

y papá moría, él gritaba

“de una mujer nos llegó la corona,

con una mujer se perderá”,

¿mi vida fue hecha para cumplir un mandato

con un destino maldito?


Defiendo a un Dios

mientras lucho por mi vida,

defiendo mi vida

mientras pierdo el poder

y defiendo mi poder

hasta que no queda nada en mi ser.


Dios mío, dame fuerzas,

soy mujer, soy católica,

¿cómo puedo gobernar un mundo de hombres?

¿cómo puedo gobernar en un mundo de protestantes?

en tus manos, oh señor, encomiendo mi espíritu.


Mis ventanas no conocen las cortinas,

de ellas cuelgan los cadáveres,

siempre están recordándome

lo que no he sabido proteger.


Necesito que el oro que poseo

pueda pintar los campos escoceses con su color,

necesito que por un instante

mi vida se vuelva a sentir como en Francia,

donde podía jugar y correr por los jardines

en vez de estar huyendo hasta de mi propia sombra.


Dios mío, estoy cansada de comprar ejércitos

en vez de lealtad.

Soy tu reina,

inclinate ahora

o levántame,

dame fuerzas,

soy tu hija.


Este llanto no me tiende ninguna mano,

estoy de rodillas gritándole al cielo,

implorando una salvación,

pero pronto será mi ejecución,

tal vez eso le dé fin a mi dolor.


Todo me desgarra,

ante mi reino

ya no soy la reina.


¿Cuál es mi poder?

puedo convertir un cielo claro

en un lienzo gris,

dibujo nubes que solo me saben borrar.


He bebido todas mis lágrimas,

estoy demasiado embriagada de esta tristeza,

¿mi hijo tendrá una mejor vida

porque yo no estaré en ella?

¿o la sangre Estuardo

seguirá masacrando?


La muerte es todo lo que he conocido,

papá murió sin conocerme y me maldijo,

mi madre murió y perdí el amor, y el control de Escocia,

Francis murió y perdí el amor y protección de Francia,

¿por qué no puedo ser como mi prima Elizabeth, libre?

camino con dignidad hacia mi muerte,

¿el 8 de febrero de 1587 pasará a la historia

o me enterrará en el olvido?

Dios mío, ¿qué pasará conmigo?

en tus manos, oh señor, encomiendo mi espíritu.


Camino con dignidad hacia mi muerte,

ellos me decapitarán,

espero que lo hagan rápido,

que no quiero ver el espectáculo,

pero no, serán tres actos,

en el primero el verdugo rozará mi cuello

y el filo caerá sobre mi cabeza,

en el segundo cortará mi cuello

y le faltarán algunos tendones,

en el tercer acto cortará mi cuello

y levantará mi cabeza diciendo

“Dios salve a la reina”,

será mi peluca lo que agarrará

y mi cabeza caerá,

rodará hasta llegar a mi perro

que vio y lloró durante la ejecución,

¿Dios realmente salvará a la reina?


Camino con dignidad hacia mi muerte

y pronuncio “en mi fin estará mi principio”.


 

Mi "imperio Romano" ha sido, es y será María Estuardo. Hace tiempo pensé en escribir un poemario con su historia. Jamás he escrito ningún poemario hacia nada ni nadie, los que tengo son meramente con los poemas escritos en cada año y dentro de ellos los divido por temas/historias. Pero Mary Stuart no merece una sección de mi poemario anual, merece todo. Fue una reina que escribía poesía, ¿eso fue lo que la hizo estar llena de tragedia o nada más el consuelo que encontró ante su desaliento?


Cada aspecto de la historia de ella da mucho para hablar y a pesar que su figura ya haya sido retratada en obras de teatros, poesía, cine, literatura, y muchas cosas, yo también quiero hacerlo, a ver cómo resulta. En estos días me llegará Corona trágica de Lope de Vega, libro que habla de la vida y muerte de María Estuardo. Y por el momento estoy leyendo un libro (y tengo pendiente otro), que habla sobre ella, para informarme más.

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