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Mi abuelo

Jamás vi a mi abuelo llorar,

sus ojos a veces eran verdes,

otras veces azules,

¿cuál era la verdad sobre él?

era tan cambiante,

era tantas cosas,

no hay día que no piense en él

y que debí haberlo conocido un poco mejor.


Jamás vi a mi abuelo llorar,

pero una vez lo escuché hablar de su hijo

y se le rompió la voz,

hace 4 años arregló sus alas

para volar lejos hasta llegar a Vick,

tenía 23 años sin verlo,

pero cuando no lo soñaba,

despertaba esperando verlo

como si fuera el sol que sale en cada mañana.

Estaba recuperándome,

pero cuando él murió

se me volvió a romper el corazón,

tuve miedo de perder lo poco que había ganado,

pero mi mamá tomó mi mano

y no volví a perder mis pasos.

Mi abuelo tuvo más falsos amigos que enemigos,

hay partes de su historia que no me corresponde contar,

pero siempre tenía un chiste para hacernos reír

haciéndonos olvidar la tragedia, traición o maldad.


Mi abuelo repartió oro

y rompió corazones,

con él nada era blanco y negro,

solo dorado o rojo,

tanta intensidad como una estrella fugaz,

pero tan efímero como el latido de un corazón.

Recuerdo mucho a mi abuelo,

pero viví pocos momentos con él.

Mi abuelo es el hombre más interesante

que alguna vez pude conocer,

él es la historia de un hombre que jamás tuvo nada,

luego lo construyó todo hasta destruirlo.

Piel blanca,

cabello güero,

él es el niño que siempre estuvo descalzo

y prefirió comprar un sombrero de charro que zapatos.


Mi abuelo siempre tuvo una piedra en el zapato,

pero sus botas siempre estaban relucientes,

vendió todo para salvar a su hijo del cáncer,

pero Vick no pudo sanar,

maldita leucemia,

dejó a todos heridos.


Cuando mi abuela murió,

mi abuelo se enfermó de cáncer también,

su voz se hizo más ronca,

pero él jamás perdió sus palabras.

Cáncer de garganta,

¿qué nudo vamos a deshacer?

Él siempre quiso hacer un libro con su historia de vida,

¿le gustaría esta poesía?

Mi abuelo tenía fallas en el corazón,

sufrió algunos ataques,

pero sus latidos eran más fuertes,

se aferraban a él.

Mi abuelo estuvo unos días en terapia intensiva,

los doctores no daban ninguna esperanza,

pero él despertó y quiso correr al levantarse.

Un sacerdote se acercó a él mientras estaba en el hospital

y le dijo “que Dios te perdone, si es que puede”,

mi abuelo solo sonrió

y lució como un ángel.


Mi abuelo se durmió una vez

mientras conducía por la carretera,

tuvo un sueño donde escuchó como el carro se estaba deshaciendo,

el cual lo hizo despertar

y tomar el control del volante antes de salirse de la vía y vida.

Mi abuelo es el hombre más inteligente

que alguna vez pude conocer,

la historia jamás me transportó tanto como él.

Le regalé un libro con la biografía de Pedro Infante y al leerlo lloró tanto,

antes había leído un libro de Hitler que le había prestado mi hermano.

Él le llamó a mi mamá en una noche

para que ella y yo saliéramos a ver al cielo estrellado,

nos habló sobre las constelaciones

y creo que eso acercó a nuestras almas.

Él tenía tantas tormentas

y su ser era un rayo.

Mi abuelo solía ser frío,

pero brillaba más que el sol.

Veía belleza en el cielo,

pero le encantaba el agua de los mares, ríos o lagos

solo porque veía su reflejo.


Mi abuelo solía escribir,

incluso compuso algunas canciones.

Su hija solía escribir historias y poesías.

Él y mi mamá van más allá de mi sangre,

son quienes me dieron la tinta para mi poesía

y siento que le debo tanto a él.

Mi abuelo jamás fue de ninguna religión,

pero creía en el Dios que jamás supo su nombre.

Mi abuelo era de un pueblo llamado San José,

pero siempre decía que era de “Tamazula a un lado”.

Jugaba a la baraja con sus nietos

y siempre guardaba la mejor carta,

ellos jamás ocultaban su sonrisa cuando lo descubrían.


Aún recuerdo aquella mañana del 17 de agosto,

desperté temprano ese día

y escuché la llamada que mi mamá recibió,

fuimos disparadas al hospital,

un arma cargada, heridas que están aprendiendo a sanar.

Cuando llegamos ahí

él estaba sin respirar ni latir,

su piel era más pálida

y me fue difícil reconocer a ese hombre,

siempre estuvo lleno de vida,

me era difícil aceptar que había muerto.

Estuve contemplándolo por un buen rato,

antes de ver las fotografías rotas

tratando de unirnos a esos momentos.


Cuando salí del hospital me senté junto a mi mamá

y tomé su mano, no sabía que decirle,

pero me dejó acompañarla mientras quería estar sola.

Puedo contar los errores de mi abuelo,

pero he aprendido de ellos,

espero que esté descansando en paz,

si es que Dios pudo perdonarlo.

A mi abuelo le gustaba que yo escribiera poesía,

pero odiaría esta porque dice “abuelo”,

lo haría sentir viejo,

pero ahora es eterno.


Jamás vi a mi abuelo llorar,

pero yo lloré por él.

 

Yo solo escribo, mi historia y tu interpretación de la poesía pueden ser distintas, pero siéntete libre de compartirme tu interpretación, opinión, la frase que más te haya gustado o lo que quieras en los comentarios. Gracias por leerme.


Puedes encontrarme en:

Facebook: /anammirandam

Telegram: anmirmartz

1 comentario

1 Comment


Ana Mercedes MA
Ana Mercedes MA
Aug 20, 2020

Es tan hermoso saber que tienes tan presente a mi papá. Él mostró muchas cosas buenas y demostró su ser, como dices tú, muy inteligente, y con eso nos vamos a quedar. Tu inspiración es tuya, pero algo tuvo que ver mi papá y otro poco yo.

Sus recuerdos siempre estarán en tu corazón, su rostro, su mirada y su sonrisa siempre estarán grabadas en tu mente. Sus anécdotas, historias y chistes siempre estarán haciendo ruido en ti, sacando una sonrisa en ti.

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