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¡Qué eterno es lo efímero!

Te quise por un tiempo,

¿puedes recordar en qué reloj

dejamos de funcionar?

Rompimos su cristal

como si las agujas lo pudieran arreglar.


Te quise por un tiempo,

dejaste intacta la hoja del calendario,

pero arrancaste nuestra historia,

todo sigue igual como aquel día,

menos la vida.


Te quise por un tiempo,

incluso con mi corazón roto,

no te atrevas a decir que fui yo quien nos lastimó,

ahora falta más tiempo para poderme curar

y no tengo ganas de esperar,

así que aceptaré las piezas rotas,

gracias por ellas.


Te quise por un tiempo,

hubiera sido más

si hubiésemos sido mejores,

pero no,

ni siquiera puedo describirlo como algo malo,

simplemente no sabemos conservar lo bueno.


Te quise por un tiempo,

volvimos a florecer en alguna primavera

y conservamos las rosas,

en otoño le pregunté a los pétalos que perduraron

si me seguías queriendo o no,

algo se marchitó dentro de mí,

así que seguí con las espinas

para que la respuesta cambiara,

sí, si me quieres,

es solo que a veces el amor duele.


Te quise en un invierno,

no me importó el frío,

ni siquiera conseguí un resfriado,

todo marchaba tan bien

como si estuviera destinado a ser.

Aún sabes cómo paralizar a mi corazón

cada vez que pienso en ti

y no sé si estoy viva

o si solo soy una existencia que preferiste enterrar

olvidando su funeral.


Te quise como si fueras un sueño,

la realidad cambió a mi corazón,

ahora está en coma

y cuando estás despierto

vuelves a poner un punto final

en nuestra historia,

tal vez mi venganza

es que estarás viviendo en un poema

que no podrás matar,

fue escrito con mi sangre

y ni todas mis lágrimas pudieron desvanecer sus letras,

¡qué eterno es lo efímero!

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